• María Leonor Inca

¡Vivo conmigo y duermo con otra!


Nosotras podemos levantarnos un día haciéndonos las preguntas más extrañas del mundo, basándonos sólo en un sueño que tuvimos, creyendo que vuestro inconsciente nos ha dado un mensaje secreto mientras dormíamos.

La dualidad femenina es un misterio sin resolver, porque los hombres han sido sus únicos investigadores. Somos dos en uno; y a veces más, por eso podemos llegar a ser el ser más sublime sobre la faz de la tierra, la madre para un hijo, ó una hija, vista desde la perspectiva de un padre. Y aunque muchos pensarán -pero, también son el ser más peligroso sobre la faz de la tierra, - perspectiva de hombre inseguro-, es cierto, porque somos impredecibles.


La mayor parte del tiempo las mujeres no usan la lógica y objetividad del sexo opuesto, dónde dos más dos son cuatro, y ahí termina el problema. !No! las mujeres no son así, mis amigas no son así; porque yo me acuesto conmigo, y me levanto con otra. Una mujer se puede acostarse con la placidez de una sonrisa satisfactoria, después un orgasmo que la llevó al cielo -ahí la vida es bella- , pero puede despertarse al siguiente día creyendo todo lo contrario -la vida es una tragedia- ¿culpa de quién? -de nadie- , ¿hormonas?, tal vez.


La mujer a veces despierta con una sensación de incomodidad con ella misma, dependiendo con quién durmió, ó hasta con qué soñó; pues resulta que el misterio del cerebro femenino no tiene límites, que nosotras y vosotras podéis levantaros un día haciéndote las preguntas más extrañas del mundo, basándote sólo en un sueño que tuvisteis, mezclando por segundos la fantasía con la realidad, ó creyendo que vuestro inconsciente os ha dado un mensaje secreto mientras dormíamos, que a veces pasa (eso les contaré en una futura historia). Simplemente, creemos que nuestra intuición es tan desarrollada que se activa aún más cuando dormimos. Pero, ¡la amas! ella es tu esposa, tu hermana menor, tu amiga, ó tu novia, a la que no entiendes muchas veces, pero no quieres vivir sin ella.


Sin embargo, esa dualidad y ambigüedad de las hembras, hace que se adapten mejor a los cambios, que miren las cosas desde ángulos imperceptibles para los hombres, y cuando la usan de manera estratégica y positiva, puede generar grandes cambios en la familia, en los negocios, en las escuelas. Por ejemplo, cuando las mujeres se involucran en la comunidad, limpieza, economía de un pueblo, barrio o familia, sabe muy bien como administrar el dinero, y hay un grado de empatía mayor el sexo opuesto. Y ahí es cuando se vuelven muy peligrosas -desde las perspectiva de los hombres que temen a las mujeres inteligentes-, ó de las mujeres que aún no son dueñas de su destino.


Mujeres impredecibles, que cómo un animal escurridizo y tímido, tienen el cerebro muy alerta, y las uñas bien afiladas; ella te mantiene activo, y eso te vuelve loco; pero dale amor y respeto, y verás que el misterio estará resuelto; los dos valores humanos indispensables para la supervivencia y felicidad, son parte intrínseca de ella, porque ese es su idioma. Entonces demuéstrale y entrégale todo ese amor desmesurado que tu puedes llegar a dar, a tu madre, a tu esposa, a tu novia. Esa es tu fortaleza alfa, de macho que ama y respeta sin límites.